Biomecánica del Hombro 2ª Parte, La coaptación y Estabilización muscular del Hombro

Introducción

 

Como hemos explicado en la primera parte de esta serie de artículos sobre este complejo articular, el hombro, es la articulación proximal del miembro superior, es la más móvil de todas las articulaciones del cuerpo humano, y por esa gran libertad de movimiento que posee, depende más que muchas otras, de la preservación del equilibrio de fuerzas de los distintos grupos musculares que actúan sobre ella, así como de la conservación de la amplitud de la movilidad articular y la flexibilidad muscular de todos los grupos que componen esta sinergia.

Por suerte o por desgracia, como le pasa a un porcentaje muy alto de las personas que entrenan en los gimnasios, me ha tocado vivir desde mis primeros años de entrenamiento, y por experiencia propia, las consecuencias de no respetar los equilibrios de fuerzas existentes, que son necesarios para garantizar la salud estructural y muscular de este complejo articular, dado que como muchos, he priorizado de forma consciente, e inconsciente, tal vez llevado por la falta de información y por los estereotipos dominantes en este “Mundillo de las pesas”, durante mucho tiempo, el desarrollo de unos grupos musculares sobre otros, y he utilizado un bagaje de ejercicios muy pobre, abusando muchas veces de aquellos que generan grandes acortamientos musculares (debido al escaso recorrido que poseen, como por ejemplo: el press de banca con barra) así como de trabajar en unos pocos planos de movimiento, lo que fue empobreciendo mi patrimonio neuromuscular, sumado esto al desconocimiento, casi irrespetuoso de la existencia, y la importancia de aquellos músculos que garantizan la estabilización(coaptación) del hombro, así de cómo deben trabajarse, me ocasionaron la aparición de esos molestos dolores, que fueron generándome inconvenientes a la hora de entrenar, pero también en la vida cotidiana, y que muchas veces se convirtieron en un freno en mi carera hacia el logro de mis objetivos de desarrollo físico, lo que me hizo perder mucho tiempo y esfuerzo, ya que cada vez que tenía que dejar de entrenar, o tenía que hacerlo con muchas limitaciones debido a las molestias, perdía gran parte de los logros obtenidos.

Pero además de lo relacionado con el entrenamiento, dichas afecciones me provocaron un una perdida en la calidad de vida, ya que me ocasionaban grandes molestias en actividades sencillas de la vida cotidiana, llegando a darme problemas incluso para dormir, dificultando así el proceso de recuperación, entonces fue cuando comprendí que debía recuperar dicho equilibrio, para poder volver a entrenar con normalidad, y en mi máximo potencial, así como también para recobrar la salud y la calidad de vida perdida a causa de dichas descompensaciones.

Para poder comenzar este proceso de recuperación, y desarrollo equilibrado e integral, el primer paso es la adquisición del conocimiento, es decir, si quiero hacer algo para conseguir un objetivo, debo saber cómo hacerlo, y para eso tengo que conocer las estructuras con las que voy a trabajar, así como la mecánica que rige el movimiento de las mismas, tengo que familiarizarme además con la anatomía de los músculos que controlan dichos movimientos, y el complejo articular en su totalidad, debo tener un conocimiento mínimo de algunas leyes de la física que se aplican al estudio del movimiento del cuerpo humano, para conocer cuál es la magnitud de la carga aplicada con diferentes tipos de ejercicios, en distintos planos de trabajo, y con diversos rangos de recorrido, y que impactos genera sobre los sistemas musculo esquelético, y osteoarticular.

Para comenzar a entender la biomecánica de este complejo articular haremos un breve repaso: el hombro posee tres grados de libertad, lo que le permite orientar el miembro superior en relación a los tres planos del espacio, merced a tres ejes principales:

 

IIb-Reseña de la estructura del complejo articular del hombro:

1) Eje transversal, incluido en el plano frontal: permite los movimientos de flexión y extensión realizados en el plano sagital.

2) Eje antero posterior, incluido en el plano sagital: permite los movimientos de abducción (el miembro superior se aleja del plano de simetría del cuerpo) y aducción (el miembro superior se aproxima al plano de simetría) realizados en el plano frontal.

3) Eje vertical, dirige los movimientos de flexión y de extensión realizados en el plano horizontal, el brazo en abducción de 90º.Estos movimientos también se denominan flexión y extensión horizontal.

4) Eje longitudinal de humero, Podemos describir un cuarto eje de movimiento que le permite a este realizar movimientos de rotación interna y externa del humero sobre su propio eje.

El mecanismo del hombro se encuentra formado por articulaciones, músculos y por huesos.

El interés de este estudio estará enfocado en el comportamiento dinámico de los músculos del hombro.

Los huesos del hombro son tres: El Húmero, La Escápula y La Clavícula. Se pueden diferenciar estos huesos de acuerdo a la función que cumplen, cuando se consideran los movimientos del cinturón escapular, que son los movimientos del conjunto clavícula-escápula, como también los movimientos del húmero.

Existe una relación directa de los movimientos del húmero con el cinturón escapular. Para un movimiento cualquiera del húmero este conlleva a que se produzca un movimiento de la cintura escapular, el que va a depender de la posición a la que es llevado el húmero, donde para distintas posiciones se producirán distintos movimientos de la cintura escapular.

En la figura de arriba se puede observar la disposición de los huesos del hombro.

La cintura escapular consta de dos pares de huesos, una Clavícula y una Escápula a cada lado. Considerando solamente las conexiones óseas, un peso sostenido con los brazos debe ser transmitido a la columna vertebral a través de las escápulas, las clavículas, las costillas y el segmento superior del esternón llamado manubrio. El cinturón escapular está incompleto, ya que las escápulas no están unidas directamente entre sí ni con la columna vertebral.

 

 

“Las articulaciones del cinturón escapular son de poca estabilidad, lo que indica que debe ser crucial una potente musculatura de los hombros para mantener la estabilidad y soportar los pesos”.

En la figura anterior se observa las articulaciones escapulo-humeral, y acromio-clavicular, además de algunos de los músculos del miembro superior, así como de la articulación del hombro, y también algunos de los ligamentos como los coraco-claviculares, acromio-claviculares y coraco-acromial.

La clavícula, que mide unos 15 centímetros de longitud, parece recta cuando se mira desde adelante, pero vista desde arriba presenta una forma de “S”, con el extremo que articula con el esternón convexo hacia delante, y el extremo que articula con el acromion convexo hacia atrás. La superficie superior es lisa y la inferior rugosa; el extremo interno es más grueso y el extremo es más aplanado.

La escápula es un hueso triangular plano, con dos caras: la costal (hacia las costillas) y la dorsal; tres bordes: el interno, externo y superior; y tres ángulos: superior interno, superior externo e inferior. La espina de la escápula, en su cara dorsal, termina en el acromion aplanado que es fácilmente palpable en la unión de este con la clavícula.

Existen dos superficies articulares, una en el acromion, para recibir la clavícula y la otra en el ángulo externo, que es la cavidad glenoidea escasamente excavada que recibe la cabeza del húmero. La máxima altura vertical de la escápula en el hombre es aproximadamente de 15 cm, su anchura máxima es de unos de 15 cm también aproximadamente.

La articulación esternoclavicular es notablemente libre. Un fibrocartílago une la punta de la clavícula al manubrio del esternón, dividiendo la cavidad articular en dos compartimentos. Este fibrocartílago actúa como ligamento al impedir la luxación hacia arriba de la clavícula. La articulación permite que la extremidad externa de la clavícula se desplace hacia arriba, abajo, adelante y atrás o en cualquier combinación de estos movimientos, permite también una discreta rotación de la clavícula sobre su eje longitudinal.

La articulación acromioclavicular es una articulación sinovial de libre movilidad y del tipo de deslizamiento. En su parte anterior esta reforzada por el ligamento acromioclavicular, que es un engrosamiento de la cápsula articular.

Todos los movimientos de la cintura escapular conllevan movimientos de la escápula porque la posición de la clavícula no permite a esta su movimiento independiente. En estos movimientos siempre participan las dos articulaciones descritas. La clavícula se mueve para que la escápula asuma su posición correcta en la pared torácica.

Cualquiera que sea la acción o posición que requiera el brazo para realizar un acto dado, la escápula se mueve para colocar la cavidad glenoidea en la mejor posición posible para recibir la cabeza del húmero.

 

La coaptación muscular del hombro

 

Debido a su gran movilidad, la coaptación de la articulación del hombro no puede recaer únicamente en los ligamentos: la acción de los músculos coaptadores es indispensable. Se dividen en dos grupos:

1) Los músculos coaptadores transversales, cuya dirección introduce la cabeza humeral en la cavidad glenoidea (Figs. 64, 65 Y 66);

2) Los músculos coaptadores longitudinales (Figs. 67 y 68) que sujetan el miembro superior e impiden que la cabeza humeral se luxe por debajo de la cavidad glenoidea bajo tracción de una carga sostenida con la mano: “sitúan” la cabeza humeral frente de la glenoide.

Esta luxación inferior se constata en el síndrome del “hombro sub luxado”, cuando, por cualquier motivo, los músculos del brazo y del hombro están débiles o se paralizan. Por el contrario, cuando predominan, la luxación craneal de la cabeza humeral se contrarresta por la acción de “recentrado” de los músculos coaptadores transversales.

Existe por tanto, una relación de antagonismo-sinergia entre estos dos grupos musculares.

 

En una visión posterior (Fig. 64)

Los músculos coaptadores transversales son tres:

1) El músculo supraespinoso 1, encastrado en la fosa supraespinosa del omóplato y que se inserta en la carilla superior del troquíter.

2) El músculo infraespinoso 2, cuyo origen se localiza en la zona más alta de la fosa subespinosa y que se inserta en la carilla pastero-superior del troquíter.

3) El músculo redondo menor 3, cuyo origen se localiza en la zona más baja de la fosa subespinosa y que se inserta en la carilla pastero-inferior del troquíter.

 

 

En una visión anterior (Fig. 65)

Puede distinguirse: El músculo supraespinoso 1, ya abordado.

1) El músculo sub-escapular 2, muy potente, que se origina en toda la fosa anterior del omóplato y se inserta en el troquin.

2) El tendón de la porción larga del músculo bíceps braquial 5, se inserta en el tubérculo supra-glenoideo del omóplato, y debido a su reflexión en la escotadura inter tuberositaria, desempeña un papel fundamental en la coaptación transversa, por un “efecto llamada” simultáneo a la flexión de la articulación del codo, y por lo tanto el levantamiento de carga con una mano.

 

 

En una visión superior (Fig. 66)

Puede hallarse los músculos citados anteriormente: el músculo supraespinoso 1 por encima de la articulación, el cual es un músculo profundo (que no se puede palpar fácilmente) que está cubierto en gran parte por el trapecio. Está por debajo del deltoides y pasa por debajo de la bóveda formada por el acromion y la apófisis coracoides, también podemos ver el tendón de la porción larga del músculo bíceps braquial 5, ambos contribuyen a la “seguridad” de la articulación.

 

 

En una visión posterior (Fig. 67)

Los músculos coaptadores longitudinales son tres:

1) El músculo deltoides 8, con sus dos haces lateral 8 y posterior 8′: asciende la cabeza humeral durante la abducción;

2) La porción larga del músculo tríceps braquial 7, que se inserta en el tubérculo subglenoideo del omóplato: lleva la cabeza humeral enfrente de la glenoide durante la extensión de la articulación del codo.

 

 

 

En una visión anterior (Fig. 68)

Los músculos coaptadores longitudinales son más numerosos, algunos ya se han citado con anterioridad:

1) El músculo deltoides 8, con sus dos haces lateral 8 y anterior, clavicular sin representar en la figura;

2) El músculo subescapular 2, muy potente, que se origina en toda la fosa anterior del omóplato y se inserta en el troquin; El tendón de la porción larga del músculo bíceps braquial 5, y también la porción corta, que se inserta en la apófisis coracoides, al lado del músculo coracobraquial 6. Desplaza la cabeza humeral hacia arriba durante los movimientos de flexión de hombro y codo;

3) El músculo pectoral mayor en cuanto a su porción clavicular 9, prolonga la acción del haz anterior del músculo deltoides; aunque es principalmente flexor y aductor de la articulación del hombro.

El predominio de los músculos coaptadores longitudinales puede, a largo plazo, “desgastar” los músculos del “manguito de los rotadores”, verdaderos cojines entre la cabeza y el acromion, e incluso provocar la ruptura de alguno de ellos, especialmente del músculo supra-espinoso: la cabeza humeral impacta entonces contra la carilla inferior del acromion y del ligamento acromio-coracoideo, originando dolor que antiguamente denominaban periartritis escapulo-humeral, y que actualmente denominan “síndrome de ruptura del manguito de los rotadores”.

Conclusiones:

Como sabemos la articulación del hombro es una de las mas móviles del cuerpo humano, y por esa gran libertad de movimiento que posee, depende más que muchas otras, de la preservación del equilibrio de fuerzas de los distintos grupos musculares que actúan sobre ella, así como de la conservación de la amplitud de la movilidad articular y la flexibilidad muscular de todos los grupos que componen esta sinergia. la coaptación de la articulación del hombro no puede recaer únicamente en los ligamentos: la acción de los músculos coaptadores es indispensable para garantizar la estabilidad de la misma, y la integridad de todas las estructuras que la componen.

Debemos estimular el trabajo de los coaptadores transversales de forma analítica, ya que ellos en su función de rotadores, no intervienen en muchos movimientos, sobre todo los rotadores externos, o sea el redondo menor y el infraespinoso, ya que el tercer coaptador transversal que es el supraespinoso, trabaja en los movimientos de abducción de hombro, cuando trabajamos el deltoides (es decir, Elevaciones Laterales, Press de Hombros, Remo Vertical, Etc.) y el cuarto coaptador transversal el Sub Escapular, que es rotador interno trabaja conjuntamente con los músculos más potentes del tronco, el Dorsal ancho, y el pectoral mayor, que también son rotadores internos.

Los músculos coaptadores longitudinales sujetan el miembro superior, e impiden que la cabeza humeral se luxe por debajo de la cavidad glenoidea bajo tracción de una carga sostenida con la mano: “sitúan” la cabeza humeral frente de la glenoide, estos son más numerosos, y más fuertes que los coaptadores transversales:

1) El músculo deltoides, con sus tres haces lateral y anterior, y posterior

2) El tendón de la porción larga del músculo bíceps braquial y también la porción corta, que se inserta en la apófisis coracoides,

3) El músculo coracobraquial.

Tanto el Bíceps como el Coracobraquial Desplazan la cabeza humeral hacia arriba durante los movimientos de flexión de hombro y codo;

4) El músculo pectoral mayor en cuanto a su porción clavicular, prolonga la acción del haz anterior del músculo deltoides; aunque es principalmente flexor y aductor de la articulación del hombro.

El predominio de los músculos coaptadores longitudinales puede, a largo plazo, “desgastar” los músculos del “manguito de los rotadores”, verdaderos cojines entre la cabeza del humero y el acromion, e incluso provocar la ruptura de alguno de ellos, especialmente del músculo supra-espinoso: la cabeza humeral impacta entonces contra la carilla inferior del acromion y del ligamento acromio-coracoideo, originando dolor que antiguamente denominaban periartritis escapulo-humeral, y que actualmente denominan “síndrome de ruptura del manguito de los rotadores”.

Por eso es que no debemos abusar de los trabajos que tienden a potenciar a estos músculos, y que debo de prestar más atención al fortalecimiento de los coaptadores transversales, pero sobre todo de los rotadores externos, con ejercicios de rotación externa en diferentes planos, como se muestran en las imágenes presentadas a continuación:

Rotación externa con el codo pegado al cuerpo con cable

Posición inicial: de pie rodillas semiflexionadas, abdomen apretado, espalda recta, formando un ángulo de 45º con la línea del cable, con el brazo pegado al cuerpo, flexionado a 90º, y con la salida del cable a la misma altura que el codo.

Ejecución técnica: partiendo desde la posición de máxima rotación interna, realizo una rotación externa del humero sobre su eje longitudinal, sin despegar el codo del cuerpo, y manteniendo siempre un ángulo de flexión del codo de 90º, hasta alcanzar la contracción completa de los rotadores externos, apenas pasar el antebrazo un poco más allá del plano sagital del cuerpo, es decir, que el antebrazo formará un ángulo de poco más de 100º con el plano frontal del cuerpo.

Errores comunes: despegar el codo del cuerpo para aumentar el recorrido involucrando así los abductores del humero, extender el codo, para aumentar el recorrido, involucrando así al tríceps, arquear la espalda o flexionar lateralmente la columna, buscando el mismo objetivo que en los errores antes mencionados, involucrando así musculatura flexora y extensora del raquis.

Todos estos errores están originados muchas veces, por una incorrecta selección de la carga, que obliga a nuestro cuerpo a compensar, agregando todo tipo de acciones musculares que deterioran la ejecución técnica del ejercicio, y por ende la estimulación de los rotadores externos, restándole eficacia al ejercicio propuesto.

Rotación externa con el codo a 90º con el cuerpo con cable

Posición inicial: de pie rodillas semiflexionadas, abdomen apretado, espalda recta, formando un ángulo de 90º con la línea del cable, con el brazo en el plano frontal del cuerpo, formando 90º con el mismo, y flexionado a 90º, y con la salida del cable un poco por debajo de la altura del codo.

Ejecución técnica: partiendo desde la posición de máxima rotación interna, o sea con la mano a la altura del codo, donde el antebrazo estará en posición horizontal realizo una rotación externa del humero sobre su eje longitudinal, sin mover el codo en relación la posición del cuerpo, y manteniendo siempre un ángulo de flexión del codo de 90º, hasta alcanzar la contracción completa de los rotadores externos, apenas pasar el antebrazo un poco más allá del plano frontal del cuerpo, es decir, que el antebrazo formará un ángulo de poco más de 100º con el plano transversal del cuerpo.

Errores comunes: dejar que el codo se desplace hacia adelante arrastrado por la carga, para tirar luego de él hacia atrás para aumentar el recorrido involucrando así los aductores de escapula, así como la porción posterior del deltoides y los redondos mayor y menor, y también el infraespinoso, arquear la espalda o flexionar lateralmente la columna, buscando el mismo objetivo que en los errores antes mencionados, involucrando así musculatura flexora y extensora del raquis.

Como en el ejercicio anterior cometemos dichos errores por una incorrecta selección de la carga, al escoger una carga superior a laque estos músculos están capacitados para mover, obligamos a nuestro sistema neuromuscular a compensar, agregando todo tipo de acciones musculares que deterioran la ejecución técnica del ejercicio, y por ende la estimulación de los rotadores externos, restándole eficacia al ejercicio propuesto.

 

Escrito por Rafael Cedrés, TodoEntrenos.com

Bibliografía:

Fragmentos y dibujos extraídos del libro de Fisiología Articular de A.L Kapandji, 6ª Edición. (Tomo 1: Hombro, Codo, Pronosupinación, Muñeca, Mano.)

Ex interino de los Hospitales de París

Ex jefe de clínica quirúrgica en la Facultad de Medicina de París

Asistente de los Hospitales de París

Miembro de la Sociedad francesa de ortopedia y traumatología

Presidente 87-88 de la Sociedad francesa de cirugía de la mano (GEM)

Miembro de la Sociedad americana y de la Sociedad italiana de cirugía de la mano

Versión española de María Torres Lacomba Fisioterapeuta, Profesora Titular del Departamento de Fisioterapia, Universidad de Alcalá. Madrid

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